Algunos voluntarios no pueden ofrecer más de dos o tres horas semanales. Este tiempo es suficiente para la institución siempre y cuando el aporte sea regular. A ningún voluntario se le impone una cantidad mínima de horas ni se le fijan días, ni tareas. Esto es algo que queda librado a su voluntad, como así también el hecho de ir al albergue otros días adicionales. Lo importante es que cumpla el horario y las tareas que él mismo ha elegido.
El trabajo voluntario en una entidad protectora no es “divertido” ni sirve para distenderse. Cuando se está en contacto con la necesidad y la tristeza de un animalito, sobre todo cuando recién ingresa, el sentimiento más directo es de impotencia. Sin embargo, requiere una buena dosis de creatividad y energía para buscar soluciones. Es una tarea que de alguna manera nos ayuda a crecer, en tanto nos permite tomar conciencia de los problemas sociales que inciden en el abandono y el maltrato de animales.
Quienes realmente quieran dar un poco de su tiempo libre para ayudar a mejorar la calidad de vida de los animalitos asilados en nuestro refugio, pueden acercarse. Aquí les ofreceremos información detallada sobre las tareas que se pueden desarrollar y el curso de formación de voluntarios.
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