El pastor recluído

Un hombre solitario convivía con su viejo pastor inglés. Un día fue asesinado y su perro fue recluído en un Centro Antirrábico. Durante más de dos años, su vivienda pasó a ser una jaula con un rótulo que decía: “HOMICIDIO”.
Para el personal de la repartición, la leyenda “homicidio” significó que este perro había matado a alguien.
Enterada la Protectora de Animales “Sarmiento”, se embarcó en acciones legales hasta lograr retirar al animal de ese lugar.

Para entonces, el perro presentaba un aspecto deplorable: desnutrido, sin su hermoso pelaje y por sobre todo, se encontraba muy triste.
Gracias a los cuidados médicos recibidos en la Protectora y al amor y la paciencia con que las voluntarias lo trataron, se recuperó rápidamente.
Hoy disfruta una nueva vida en un hogar adoptivo, donde fue bautizado Duffy