| Sarmiento Sociedad Protectora de Animales Fundada en 1902 |
Carta abierta de un perro a su dueño
Ahora eres mi amo y solo te pido amor. Has decidido hacerte responsable de
mí y me siento agradecido por tu determinación.
Existirá entre ambos un secreto pacto de confianza que jamás
será quebrantado de mi parte.
Deberás comprenderme por algún tiempo, acabo de separarme de
mi madre y de mis hermanos. Me notarás desorientado, inquieto y algunas
me verás... llorar.
Sí, los extraño. Compréndeme, y yo te comprenderé luego
por muchos años. Seré tu mejor amigo. Entenderé tus
cambios de humor, tus alegrías, tus días buenos y tus días
malos, estaré a tu lado acompañándote en tu soledad
y en tu tristeza, y te trataré siempre con el mismo amor, con la misma
lealtad. Lameré la mano con que me castigues, porque mi capacidad
de perdón es infinita. Pero no me castigues, enséñame.
Desconozco los detalles que puedan irritarte y deseo complacerte en todo,
deseo que te sientas orgulloso de mí cuando me veas echado a tus pies,
cuando camine a tu lado por la calle como tu sombra más fiel. Quiero
responder a ese ideal de perro que tanto anhelabas, pero depende de ti, seré el
reflejo de tu modelo de educarme y de tratarme.
Ayúdame a no defraudarte. Si me tratas con violencia... seré agresivo.
Háblame, entiendo cada una de tus palabras aunque no te conteste con
el mismo lenguaje.
Aprende a leer mis ojos y comprenderás cuánto te entiendo,
sé que eres una buena persona. ¿Qué piensas tú de
aquellos que no aman a los animales? Estoy seguro de que me cuidarás
con amor. Eres mi amo. Poco a poco nos hacemos amigos, nos conoceremos y
nos respetaremos por igual.
Mirá... cuando el primer hombre apareció en la tierra, el resto
de los animales creía que era otro animal, sin embargo tenía
alma, meditá sobre esto. El hombre manifiesta su alma a través
del lenguaje, nosotros a través de nuestros actos. No olvides nunca
mi amo, que a mi manera te amo.
Durante más de 10 años estaré junto a ti, creceremos
juntos, compartiremos tantas y tantas cosas, y el día que me vaya
a vivir a alguna otra estrella, mira el cielo con frecuencia porque siempre
te estaré mirando. Pero deseo decirte algo: no dejes mi cucha vacía,
hay otro cachorro esperándote, al cual llegarás a amar tanto
como a mí. No quiero en mi testamento una cucha vacía. Ahora
bien, no pensemos en ese día, hazme una caricia y juega un ratito
conmigo.
Tenemos muchos años por delante para hacernos felices.
TU PERRO
|
|
| Institucional | |
| Qué hacemos | |
| Cómo ayudar | |
| Información útil | |
| Eventos | |
| Novedades | |
| Denuncias | |
| Contáctenos | |
| Páginas de interés | |